2012
02
JUL
Muto; lo mejor de la gastronomía asiática en la Roma
Black Book
No es algo natural relacionar a un despacho que se encarga de hacer presentaciones corporativas y desarrollos interactivos con un restaurante de comida asiática. Pero una vez que abandonamos el prejuicio y conocemos Muto, vemos que además de no ser el típico sushi o un lugar con un concepto pretencioso, sí tiene mucho que ver con lo que hacen sus socios en siete|media.

La buena calidad y un ambiente casual siempre fueron objetivos claros de este proyecto pero la primera idea fue abrir un Noodle Bar, ya que los socios consideraban que no había una propuesta lo suficientemente buena en la ciudad.
Sin embargo, tras conocer al chef Kenji Hisaki y comprobar su talento, decidieron que sería un desperdicio limitarle a preparar un platillo de muchas variedades y mejor le pidieron que creara un menú con influencias de todo el continente asiático.
Hijo de padres japoneses, Kenji se describe a sí mismo como un chef empírico inspirado por los cocineros que hay en su familia. Sencillo, relajado pero muy profesional, nos cuenta que su carrera inició a los 15 años en un restaurante de comida china en Pedregal como lavaloza y garrotero, para después trabajar en diversos restaurantes como Deigo, San Loto, Oca y pasar poco tiempo en el Instituto Superior Mariano Moreno el cual tuvo que abandonar por cuestiones del sistema académico.
Posteriormente salió del país al ser contratado por una empresa japonesa y ganó una beca para estudiar en el Lycée Technique et Hôtelier de Mónaco.
Tailandia, Japón, China, Mongolia e India, son algunos de los países de los que Hisaki tomó recetas para revisarlas en su preparación y firmar cada una con su toque. La selección va cambiando cada cierto tiempo ya que sólo se utilizan ingredientes de estación.
Con esto no solo se da variedad sino que se da sentido al nombre del restaurante: Una experiencia que cambia, que evoluciona y que se renueva. En el menú podrás encontrar arroz moldeado, verduras encurtidas, mapotofu, pescado laqueado, una amplia variedad de noodles y postres.
Durante nuestra visita probamos los deliciosos dumplings rellenos de camarón, edamames al vapor con canela, el sustancioso tartar de salmón, los ravioles muto, noodles Soba con magret de pato y Sevai con korma de pollo y un exquisito mousse de mango que, a pesar de lo excelente de los otros platillos, se ganó nuestro gusto entero.
Además de la excelente selección gastronómica, el diseño del lugar es sobrio, desnudo y sumamente disfrutable. Nada elaborado, se "pelaron" los interiores, lo dejaron en concreto desnudo y lo dividieron en tres áreas con diferentes estilos y entornos.
La primera es la terraza en la parte de enfrente donde se puede tomar unos tragos con los amigos. Sugerimos el delicioso cocktail de vodka acompañado de manzana y jengibre (Khaoo) o, si vas a la hora de la comida y no quieres tomar alcohol, el fresquísimo Mojito Oriental Virgen. También puedes disfrutar de un medio día al aire libre o sentarte en los guapos bancos de la barra.
La segunda es donde más se nota la influencia de siete|media en las mesas interactivas que te permiten ordenar sin necesidad de un mesero gracias a su interfaz táctil y sus proyectores de alta definición. Éstas son ideales para un date diferente y agradable en la que cada mesa es su propio espacio de charla o para disfrutar con los amigos viendo videos de YouTube y controlando la búsqueda a través de tu smartphone.
Al fondo, el jardín interior, un cuadro abierto con un manzano al centro y piso de tierra, ofrece una experiencia mucho más relajada y orgánica. Pocas mesas junto a la cocina y alejadas de todo para favorecer las pláticas íntimas o el goce solitario.
Sin queja de nuestra parte, Muto es un concepto meticulosamente cuidado que abrió sus puertas apenas hace dos meses. Con un diseño sólidamente ejecutado, una experiencia original y una cocina con platillos propietarios, no tenemos duda de que te encantará.
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