La capital oaxaqueña, Oaxaca de Juárez, además de ser un lugar de riqueza en su patrimonio histórico, cultural, natural, gastronómico y de habitantes que hacen honor a su nombre, ha puesto un ejemplo en medidas para sumarse a la lucha contra el calentamiento global.

Ya entró en vigor una reforma que prohíbe el uso de unicel con el fin de reducir los niveles de generación de basura. Esta iniciativa también promueve abandonar el uso de plástico, a través de la campaña “Inténtalo sin bolsas de plástico”, además de hacer frente a diversas situaciones que enfrentaba el municipio también en manejo de recursos, como la falta de un mecanismo de reciclaje de esta material.

El unicel (o poliestireno expandido) tarda por lo menos 50 años en degradarse y contiene toxinas, como las dioxinas, que al estar en contacto con alimentos, puede a largo plazo ser un factor causa de Cáncer y envejecimiento. Así que además de hacer frente a un tema ambiental, hace frente a un asunto de salud.

Esperemos más ciudades se sumen en México hasta hacer del uso de unicel una práctica del pasado.