Texto de Juan Pablo Molinar

Aunque han sido días cansados por tanto ajetreo, también he tenido tiempo para detenerme para hacer una de las cosas que más disfruto: ¡Comer!

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Para mí, no se trata sólo del acto de llevar el bocado a la boca, sino de tomarse el tiempo necesario para disfrutar, para descubrir sabores, tratar de entenderlos y a su vez llenar la panza, y lo más importante, el alma. Comer delicioso es definitivamente de lo mejor en este mundo.

Hace un par de semanas llegue a Monterrey para asistir a uno de los foros culinarios más importantes del país, Paralelo Norte. Uno de mis mayores tasks desde hace mucho tiempo era visitar “KOLI, Cocina de Origen”, pues la recomendación de cada persona que visita a los 3 hermanos Rivera Río, nunca puede ser mejor.

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Rodrigo, Patricio y Daniel Rivera Río, definen a KOLI como: “una propuesta gastronómica del complejo arte de la habilidad manual y mental para la selección, manipulación, trato, respeto, investigación e historia de cada uno de los ingredientes y recetas originarias de la zona norestense de nuestro país”. La palabra KOLI proviene del Náhuatl y significa “abuelo”.

Por fin llegué, e inmediatamente supe que sería una súper noche; Patricio, el hermano encargado del salón se acercó a la mesa para darnos la bienvenida y explicarnos de qué se trata KOLI, un concepto donde sólo existe un tipo de menú, bueno dos… con y sin maridaje, que por cierto es perfecto.

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Tuvimos la oportunidad de probar la quinta temporada del menú, cada tiempo iba siendo mejor, pero la experiencia no sólo llega en el plato, pues cada uno de éstos tiene un relato personal de los hermanos, que al mismo tiempo que lo presentan te lo cuentan.

A la mitad de la cena apareció el chef Rodrigo para continuar presentando la parte fuerte de la cena, y finalmente para los postres llegó el jefe de cocina, Daniel. La presencia de cada uno es crucial, pues es como si te estuvieran contando un muy buen cuento, donde cada plato es el personaje y el escenario.  

Tres de mis favoritos, y de verdad sólo por describirles de qué les hablo, fueron la sandía con nopal, jocoque y frijoles; la sublime carne asada con mantequilla de tuétano y cebolla también asada, y ni hablar del postre de manzanas de otoño, les juro que me acuerdo y quiero regresar.

La simpatía del equipo, la seriedad con la que hablan y el respeto que muestran por el producto terminan con una experiencia que deja mucho más que un buen sabor de boca.

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KOLI Cocina de Origen, cumple perfecto con mi principio de llenar la panza, y obvio, también el alma. Si visitan pronto Monterrey no duden en reservar, sólo están de jueves a sábado y los puedes encontrar en https://www.koli.mx/ .  

¡Ahí me cuentan!