A finales de marzo en se lleva a cabo en Mónaco el tradicional “Bal de la Rose” una cena de gala que reúne todos los años a la familia Grimaldi y a un selecto grupo de invitados de la realeza.

Este año asistió la princesa Carolina de Mónaco, junto con su hermano Alberto, el diseñador Karl Lagerfeld. La sorpresa para algunos, fue la ausencia de la princesa Charlene de Mónaco.

Este año la temática seleccionada fue el “Art Decó” donde la princesa Carolina, robó las miradas con un vestido de seda de Chanel en color blanco, que combinó con un chal de algodón. Pero el toque especial vino de la mano de su gargantilla y sus aretes. 

Su hija, Carlota Casiraghi, también eligió un diseño de Chanel en color rosa con detalles en negro y de corte oversize.

Dos de las ausencias más sonadas fueron la princesa Charlene Wittstock y la de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo, quienes están a punto de ser papás. A la gala, también asistió la cantante británica Lily Allen quien fue una de las invitadas de lujo, debido a que interpretó varias canciones y lució un vestido Haute Couture de Chanel.