Tuvimos la oportunidad de hablar con Alejandro Niz y Patricio Chauvet quienes son socios en Niz+Chauvet Arquitectos. Esta firma ha desarrollado todo tipo de proyectos en diferentes países. Restaurantes, escuelas, residencias, hoteles, plazas y tiendas, forman parte del portafolio de este dúo al cual la revista GQ nombró Arquitectos Revelación de 2008.
A pesar de su apretada agenda (desarrollan entre 20 y 30 proyectos en diferentes etapas y entran dos o tres nuevos cada mes) se tomaron el tiempo de platicar con Glits en Osaka, uno de los restaurantes más bellos bajo su cinturón. 
Chicos o grandes, lo importante para ellos es la atención al detalle en todos sus trabajos. Esto se gesta durante la etapa inicial que siempre hacen juntos. Después dividen el trabajo de dar continuidad a cada una de sus creaciones y de asegurar que éstas cuenten con el sello del despacho: belleza, funcionalidad y espacios verdaderamente disfrutables.
Te dejamos nuestra conversación con Niz+Chauvet:
Glits: ¿Cómo empezaron en la arquitectura?
Patricio: Siempre me gustó crear. Entré a ingeniería industrial y me salí a la mitad para entrar a diseño industrial. Sin embargo, ya en la UNAM, terminé escogiendo arquitectura.
Alejandro: Mis padres siempre me enfocaron a la parte de la creatividad y en la arquitectura encontré el área ideal para expresarla.
G: Los arquitectos tienen una forma particular de ver el mundo, ¿cómo combinan el aspecto lógico-técnico con lo creativo?
P: En la UNAM siempre nos enseñaron a pensar no sólo un concepto sino a llevarlo a cabo. Es algo inalienable para nosotros. Aunque muchos arquitectos son teóricos, con muchas ideas buenas, no logran aterrizar la mayoría de sus proyectos.
Nosotros no nos encargamos de construir pero sabemos qué se puede y qué no y siempre nos guiamos por eso, poder materializar.
A: Creamos las cosas de lo particular a lo general, somo minuciosos. Si diseñamos una mesa, sabemos cómo armarla, sabemos cómo hacer que sirva y cómo transmitir al carpintero y al equipo de trabajo todos los elementos para que se haga realidad.
Lo mismo pasa con cualquier proyecto en el que trabajamos sin importar si es una casa o un edificio. Nos interesa que todo se aterrice como lo imaginamos para cuidar el resultado final y asegurar la viabilidad de todos los proyectos.
G: Ustedes han hecho de todo, restaurantes, hoteles, escuelas, residencias, ¿les resulta difícil, al crear estructuras que influyen en el día a día de tantas personas, escapar al complejo de “dios” ligado a su profesión?
P: Sin importar el trabajo, ya sea una casa o un edificio, te pones en el papel del cliente. Nosotros pensamos en el usuario final, en cómo quiere vivir el espacio que vamos a desarrollar para él. Nos ocupamos de aprender del cliente y querer lo que éste quiere. 
Entonces, en esta alteridad, no nos sentimos los responsables directos del resultado. Nos enorgullece y aprendemos de cada dificultad pero nunca nos sentimos “dioses” como comentas. También es difícil sentirse todo poderoso cuando trabajas con un equipo que te ayuda y con el que, como nos enseñó un profesor nuestro, creamos un despacho en que el trabajo de todos es fundamental, hay muchas personas atrás de nosotros.
A: Además no somos arquitectos caprichosos que se cierran a alternativas ni a opiniones. Juzgamos lo que se quiere, comentamos si es viable y desarrollamos la atmósfera en 3D para que el cliente pueda visualizar sus ideas y las nuestras de una manera más completa antes de empezar a construir.
Este proceso, aun cuando se crea de cero, nos ayuda a mantenernos centrados, analíticos. Somos arquitectos de bajo perfil en el sentido de que no exponemos nuestra profesión ante las personas y tenemos dentro de nuestras vidas privadas, un ambiente de familia que nos recuerdan quiénes somos.
G: ¿Cuál ha sido su proyecto favorito en la parte estética y en la parte técnica?
A: El de ahora, el del momento. A ése es al que le dedicas tu esfuerzo. Los que ya hicimos, pasaron y los disfrutamos, están ahí pero el que más nos da es el que está o el que viene.
Lo que sí, en el tema de la estética, participamos en todo. Somos un despacho integral y nos gusta entregar conceptos completos. 
P: Sí, el proyecto los hacemos para alguien más. Lo que nos llena es que sea, para el cliente, su mejor casa o su mejor restaurante. El reto nuevo es el mejor.
G: Sabemos que también hacen interiorismo, ¿qué les llama más de esta parte? ¿Tiene que ver con lo que acaban de explicar sobre conceptos completos?
A: Lo más importante del interior es que complemente el exterior. No que sea igual, sino que responda de alguna manera. Que quieras estar en los espacios, disfrutarlos verdaderamente, que sean funcionales y que no te alejen.
P: Puede ser una casa estructuralmente sobria pero al momento de amueblarla, la haces acogedora. Tiene que compartir una idea.
G: ¿Cuál es la etapa que más disfrutan de su proceso?
A: Es la parte inicial. Cuando estamos creando el concepto en una gran mesa que compartimos. Es ésa la etapa de juntar ideas, de criticarnos y de formar los proyectos. El encerrarnos, lanzar ideas y ser creativos. La presión es buena, es lo que más disfruto.
P: A mí me encanta la hoja en blanco. Es miedo y emoción, saber que lograrás el proyecto. El reto y el desafío de cómo se van a lograr las cosas, cumplir con los deadlines y encontrar soluciones viables para cada situación y cliente.
G: ¿Cuál sería su proyecto ideal?
P: 
Tipo: Centro cultural. Crear un espacio para el arte, comida, recreativo. Que junte todo lo que hemos hecho. Aunque no me gusta trabajar sin límites porque es ese marco lo que permite aterrizar los proyectos, materializar la creatividad y eso es fundamental.
Lugar: En donde más se necesite y aproveche.
A:
Tipo: Los proyectos grandes son los que tienen mi atención por el momento. Hacer algo vertical. Por ejemplo, hemos hecho muchos departamentos, trabajado con interiores. Con esto nos hemos dado cuenta de que muchas veces no se pone atención a la funcionalidad interna sino sólo a los exteriores de estos edificios.
Me gustaría trabajar de cero uno de esos desarrollos y no dejar espacios sin tocar.
Lugar: En México.
G: ¿Con quién les gustaría trabajar o a qué arquitectos les hubiera gustado conocer?
P: Augusto H. Álvarez, Frank Lloyd Wright, Mies van der Rohe, a la vieja escuela, a los verdaderos creadores que marcaron tendencias y quienes se deshicieron de todo lo viejo.
A: Más o menos son los mismos. Ambos somos de la UNAM y ese tipo de arquitectura es la que tenemos de raíz. Cómo hacer más con menos.
G: ¿Cuál ha sido la residencia que más les ha gustado?
A y P: Fueron dos o tres proyectos en los que nos dieron libertad total. Hay una casa que estamos haciendo en Manzanillo que nos gusta mucho y otra en Lomas de Chapultepec que nos encantó, Casa 168.
G: Si pudieran armar una cena con cuatro personajes, ¿a quiénes escogerían?
A: Leonardo Da Vinci por su creatividad y conocimiento en todas las áreas, y los otros tres, creo que es mejor hablar de una época, serían de los 50, el boom de la construcción, de las ideas, cultura y en todos los sentidos pero con los métodos de aquel entonces, sin tanta tecnología, con mucha más técnica.
P: Me hubiera encantado tomar unas copas de vino con Da Vinci, Wassily Kandisnky, otra vez con mi suegro quien ya falleció, Hernán Vieco, arquitecto colombiano (de los más importantes del siglo XX para aquel país *ESTA ACLARACIÓN ES DE GLITS*) con anécdotas maravillosas, Mies van der Rohe y Rem Koolhaas.
G:¿Cómo perciben la arquitectura contemporánea en México?
A: Es dinámica. El Internet ha permitido conocer tendencias sin necesidad de viajar y se ha sabido aprovechar esta circunstancia en nuestro país. Es información que te inspira, te mueve y que te lleva a crear. Aquí tenemos muchos arquitectos que están haciendo las cosas muy bien, que son perfeccionistas y que logran proyectos maravillosos.
P: Todo crece, ahora puedes traer materiales y tecnología de cualquier parte del planeta. Esto nos facilita concretar proyectos más difíciles. Hay muchos colegas de gran renombre, fiel a la tradición mexicana de contar con arquitectos revolucionarios.
G: ¿Cómo trabajan el tema verde?
P: Se está en pañales en ese sentido en particular en México. Digo esto porque Alemania lleva 20 o 30 años haciéndolo y acá apenas se está implementando, aunque vamos bien. Hay que checar desde los focos ecológicos y otras tecnologías que aquí todavía son muy caras. Falta tiempo para perfeccionar procesos que sean a la vez amables con el medio ambiente y rentables.
A: Trabajamos, en nuestro despacho, con paneles solares, azoteas verdes y otras técnicas. Intervenimos bien tanto esa quinta fachada como las terrazas. Además implementamos sistemas de reutilización de agua, calentadores solares para albercas y, en un proyecto que tenemos en el Pedregal, el exceso de energía, producida ahí mismo, se regresará a la red eléctrica de la ciudad, el medidor correrá al revés.
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