Namasté amigos de Glits!

Me han preguntado qué es un verdadero yogui, bueno… eso yo no podría definirlo como un concepto concreto, sino como un arte de vida. Existen infinidad de caminos, infinidad de técnicas, filosofías, etc. Pero… ¿Cuál es el verdadero camino para encontrar aquello que te da paz?

Sin dudar diría que el yoga, pero este no es sólo posturas haciendo y deshaciendo en tu tapete dentro de un gimnasio o shala, sino la actitud que te lleva a liberarte de ti misma, liberar condiciones o patrones aprendidos. Lo interesante de todo es desaprender aquello que nos obstaculiza la paz.

Una vez me hicieron una entrevista donde el tema principal era el yoga y la moda, se cree que los yoguis solamente deben vestir de blanco, o llevar ropas de monje etc.  Nunca salir o divertirse. Se cree que los terapeutas, maestros o instructores de yoga deben mantener posturas de santos, y creo que eso no da más que tener una vida desbalanceada. Todos necesitamos momentos de recreación, y diversión tu escoges que te da felicidad. Claro, ya dentro del camino del yoga uno irá aprendiendo que es bueno o malo para su energía.

Cuando comenzamos a hacer conscientes de cuáles son las cosas, personas o eventos que quitan nuestra energía poco a poco iremos eliminándolos de nuestra vida, si para ti una discoteca o bar sigue siendo tu mayor opción, no hay problema. Con el yoga, el cuerpo irá poco a poco buscando lo más saludable para tu vida cuando menos te des cuenta.

Una vida asceta que sigue el camino de  la austeridad para obtener la iluminación, están muy lejos del occidente y del  consumismo, pero todavía se encuentran muchos de ellos en rincones olvidados del planeta. Y que indudablemente podremos encontrar abiertamente en India, muchas veces los observaba con un poco de curiosidad (y después un poco de envidia) por la libertad y desapego, preguntándome que tan fácil o difícil sería ser como ellos.

Y  después de ese encuentro curioso…Durante unas semanas llegaba a mi mente una pequeña pregunta -y que ni siquiera sabía su razón- “¿Sigues poniéndote la misma ropa de cuando eras niña? Obvio No, -respuesta introspectiva- claro que ni aunque quisiera podría ponérmela por obvias razones, he crecido! Y en el momento de haber dicho tan mental y lógica respuesta se me aclaró otra de tantas que me he hecho. Sí, hemos crecido;  por lo tanto ya no podemos usar aquellas ropas que alguna vez usamos y es lo mismo con  aquello que una vez nos hizo daño de niño, o adolescentes… debemos desecharlo!

 Ahora te pregunto a ti, cuál es tu historia? Cuál fue tu ropaje y que aún sigues usando?

Pero a que voy con todo esto? A sólo recordar (y que yo muchas veces me lo tengo que repetir y aplicar), “desaprender todo aquello que me quita paz”, quitarme esos antiguos y reconfortantes ropajes que una vez use. Todos tenemos historias que contar, una lista interminable de malestares (pero también de cosas buenas), quejidos a diestra y siniestra, quejarse constantemente y mortificar a los demás, nuestros propios demonios o berrinches que cada que pueden irrumpen en nuestra vida a manera de personajes, pensamientos e inclusive en rutinas, cicatrices que recuerdan, situaciones una vez vividas que se repiten sin parar.

Desaprender todo y cada una de las palabras que te hirieron porque ya es tiempo de seguir adelante. Que rico es viajar ligero, porque ya son ropas que nunca te pondrás. Por la obvia razón, de que ya no te quedan en el momento presente!

Si estás acostumbrada a que te abandonen, si estas acostumbrada a abandonar, si tu costumbre es gritar, enojarte, aplicar la ley del hielo, ignorar, contestar groseramente, ser ruda contigo mismo y los otros, provocar peleas sin razón, pelearte con todo aquel que camina alrededor tuyo, faltar el respeto y faltártelo a ti misma,  si estas acostumbrada a enfermarte por temor a decidir, si te callas cuando tienes que hablar, si te da miedo la autoridad, si a la primera de cambios o de caos te echas al piso a llorar como cuando eras niña, es que hay ropajes que eliminar…

En cambio en lugar de decirte que hagas una lista de todos tus ropajes, te diré que hagas algo más creativo y sencillo, recuerda exactamente cuando eras niña o niño, ¿qué es lo primero que ves? ¿qué hacías? ¿cuáles fueron tus miedos? ¿cómo actuabas cuando algo no salía bien?, ¿qué te hacían hacer o cómo querían que actuaras?

échate un clavado a esa parte olvidada de tu historia y que seguramente te darás cuenta que sigues usando aquellos ropajes que tanto te salvaron o perjudicaron pero que ahora es tiempo de desechar…

Ten a la mano un recorte de cuando eras niña utiliza la edad que más te identificas, una cartulina blanca y crayolas, siéntate en el piso como cuando coloreabas de niña. Pega en donde más prefieras tu fotografía obvio dentro de la cartulina, y comienza a hacer dibujos, como te ves desde tu nacimiento, ¿cómo fue?, que evento tuvo tu llegada, ¿cómo te sentiste dentro de tu familia?, ¿te sentiste bienvenida?¿Amada? …Sigue con todos aquellos años ¿cómo te sentías? ¿qué hacías para llamar la atención? ¿cómo te defendías? (si lo hacías o no) ¿qué hacías cuando te castigaban?, ¿cómo te afectaban las peleas de tus padres? (si las hubo) haz dibujos de esos años.

Todo aquello que salga de tu interior y plásmalo verás que habrán muchos eventos en los cuales utilizaste la misma ropa hasta hoy día, es tiempo de cambiar por ropa más holgada, sin tanto que juzgar, ni criticarte.

Los diálogos interiores que todos mantenemos y sin los que no seríamos capaces más que de actuar mecánicamente  a través  de nuestra experiencia o nuestros ropajes son simplemente máscaras de nuestro aprendizaje

Una de mis ropas fue congelarme y huir, que hasta el día de hoy sigo practicando, y que poco a poco he ido cambiando, es fácil usar las ropas de niño pero es tiempo de estrenar o de ser como un yogui o tal vez, imaginariamente como los sadhus de India…. ¿Qué piensas tu?

NAMASTE

SOFIA RANDALL

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