Dordogne, Francia se transforma en una tierra encantada pintada de amarillo a través de la fotografía de Pierre-Louis Ferrer. Dando una mágica mirada al idílico escenario donde las hojas de los árboles, la hierba fresca y los arbustos toman un color brillante.

Su técnica de fotografía infrarroja permitió capturar el paisaje en un tono amarillo brillante con un principio de mostrar aquello que el ojo humano no tiene capacidad de mirar. “Mi enfoque artístico se basa en lo invisible e imperceptible”.

El artista visual explica su técnica derivada de una mezcla de luz visible e infrarroja, en la que cada planta parece diferente dependiendo de su reacción a la luz. “Utilizo un filtro selectivo que permite pasar una gran parte de la luz infrarroja y una pequeña parte de la luz visible”, explica Ferrer. “Los temas principales de esta técnica son los árboles y el follaje porque reaccionan mucho bajo luz infrarroja”.

Como el ojo humano no está acostumbrado a la luz infrarroja (debido a sus longitudes de onda más largas), las imágenes de Ferrer invitan a los espectadores a ver Dordogne ya que a través de ellos están en una dimensión diferente.

“Mis objetivos son invitar a la contemplación, realizar el lugar de la naturaleza en lugares urbanos, tomar conciencia del impacto de nuestro medio ambiente sobre nosotros y nuestro impacto sobre el medio ambiente”.

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