Por tradición, el mundo vinícola, puede categorizarse en tres: blancos, tintos y rosados. Sin embargo, ha surgido una propuesta de producción de vino azul que divide opiniones entre los amantes de esta bebida.

Su primer producción se registró en España en 2015 con la etiqueta Gik, que ha causado una revolución en el país peninsular y el mundo, generando una división de opiniones argumentadas que abren un debate.

Los más adeptos a la cultura vinícola tradicional, mostraron poca empatía, que mejoró tres años después con la etiqueta Vindigo, producida por el empresario francés Rene Le Bail.

Para lograr el color azul, Vindigo está hecho con mosto fermentado de uvas Chardonnay que después reposa con las pieles de uvas tintas, las cuales aportan las antocianinas, lo que le da de forma natural su tonalidad azul.

A la lista de vinos de tono azul, se suman Blue Soul Chardonnay, que utiliza el mismo método de producción; el espumoso Blanc de Bleu de California y Marqués de Alcántara.

La polémica surge a causa de que su color que les evoca bebidas azucaradas de baja calidad, pero continúan sumándose más casas vinícolas a esta tendencia y la mejor opinión depende de cada paladar.

¿Disfrutarías una copa de vino azul?