A veces, nuestro cuerpo sufre algunos desajustes que acaban afectando el sueño. Por mucho que busquemos descansar lo suficiente, el Smartphone, la TV y sobrecarga de trabajo, hacen que pasemos horas dando vueltas en la cama.

Datos oficiales revelan que casi la mitad de la población en CDMX padece insomnio. Síntomas como la estrés, depresión y ansiedad influyen en entorpecer el sueño.

Expertos a nivel global confirman que la buena salud de nuestra piel, de nuestro organismo y de nuestro cerebro depende, sobre todo, de tener un sueño reparador cada noche. La piel suele ser el órgano que más rápido delata una mala noche y uno de los que más se beneficia de un sueño reparador ya que durante la noche las células de nuestra piel se regeneran más rápidamente.

Además de no rendir lo suficiente al otro día en nuestras actividades, también puede provocarnos trastornos mentales, más hambre, menos saciedad y tendencia a subir de peso.

Las mujeres son las que el insomnio se presenta principalmente; mientras que los hombres suelen presentar en mayor medida apnea del sueño.

Si a ti también te cuesta dormir, te proponemos una rutina sencilla, con objetivos fáciles de cumplir, que harán que descansar bien no se convierta en un desafío: un ritual del sueño.

¡Bye, dear Capuccino por las tardes!

Todos los que padecen insomnio deben olvidarse del café después de la cena. Pero lo cierto es que la cafeína permanece en el cuerpo hasta 8 horas, por lo que debes evitar su consumo.

Cómete un plátano

Hay un snack que te ayudará a dormirte más rápido y que puedes comer a toda hora sin culpas. Los plátanos contienen dos cosas que te ayudarán a mejorar tu sueño de manera natural: melatonina y triptófano.

Dales una oportunidad y notarás cómo comienzas a levantarte con más energía para realizar cualquier cosa que te espere en el día.

Presta atención en la iluminación

La luz tiene un gran impacto en nuestra psicología y en nuestros bioritmos. Es un hecho que, cuanto menos sol ves, menos melatonina produces. Disfruta del sol, pero comienza a buscar la sombra a partir de las 4 de la tarde para estimular la producción de esta hormona tan importante para el sueño. Sin olvidar apagar aparatos al momento de disponerte a cerrar los ojos.

Acuéstate en la cama solo cuando vayas a dormir

Enséñale a tu cuerpo que cuando estás en la cama lo que quieres es dormir. Si te acostumbras a hacer en la cama algunas actividades como estar con el ordenador o leer, a tu cuerpo lo costará más entender que ese es “el sitio de dormir”.

Dale una hora específica a tu descanso

Aunque parezca imposible, sí se puede. Tú mismo sabes a qué hora puedas cortar con tus obligaciones diarias y céntrate en la idea de que tienes que relajarte para descansar.

Descansar es parte de tu rutina, ¡no lo olvides!